viernes, 2 de noviembre de 2007

Permiso, un último detalle antes de entrar

"Dale imbécil, prefiero que me estés apuntando con un arma a la sien a que manejes a un metro de distancia a 120 kilómetros por hora". Ese fue el pensamiento que más me invadió en mi último fin de semana largo. Miles de autos a la mayor velocidad que pudiesen, todos a descansar. Con mi acompañante nos mirabamos aterrados, pensado que eso no era descansar. No se preocupen, llegamos bien.
Traigo esta pequeña anécdota como primer entrada oficial a este blog para dejar en claro cuál es la no intención: Aumentar el ruido. Ese ruido a 120 kilómetros por hora que nos quita la capacidad de relajarnos, de leer y disfrutar. Nadie nos corre, así que no corramos, por lo menos, en vano. Cuantas ciudad se construyen por día? ¿Cuanto vibra el mundo a martillazos hidráulicos? ¿Cuanta gente aprieta el acelerador para llegar antes a un lugar para hacer nada? (Benditas las vacaciones).
Sueño con vacaciones en una casa en la playa. Tranquilo, escribiendo. Pura libertad. Solo unos pesos en el bolsillo para viberes y una computadora para escribir. Escribir lo que sea.
Sin más... Agradezco este espacio para vacacionar. Aunque sea por media hora.

1 comentario:

Tincho dijo...

Javi, realmente es un gusto que te unas a este espacio, tus letras le dan un salto de calidad.
BIENVENIDO!!

MD