“…mis huéspedes concurren, concurren como sueños con sus rencores nuevos, su falta de candor, yo les pongo una escoba tras la puerta porque quiero estar solo con mi rostro de vos”. (Mario Benedetti)
En esta frase de Benedetti podemos dar cuenta del pensamiento de Lévinas; el hecho de estar en presencia de otros, modifica mi mundo, basta para cambiarlo, mi ser pasa a ser exterior, enredado en otro ser cuya mirada me reduce al estado de objeto el cual se me escapa ya que es para otro. Puesto que a Lévinas le interesa la situación en la que uno no está solo, acude a la realidad humana social antes que razonable, en donde el rostro del otro no me deja ser indiferente respecto de él pero, ¿qué es el rostro? Lévinas lo llama “la manera en que se presenta el otro, al superar la idea del otro en mí”, pero hay otra acepción de la palabra rostro, y es la del lenguaje corriente en la que designa “apariencia y la esencia que se disimula en él”. Si bien explica esta segunda acepción de la palabra rostro, le va a interesar desarrollar la primera.
Aportando a la idea de Lévinas por la cual la existencia del otro es imprescindible, es pertinente la idea de Jean Paul Sartre: “Para obtener una verdad cualquiera sobre mí, es necesario que pase por otro. El otro es indispensable a mi existencia tanto como el conocimiento que tengo de mí mismo. En estas condiciones, el descubrimiento de mi intimidad me descubre al mismo tiempo el otro, como una libertad colocada frente a mí, que no piensa y que no quiere sino por o contra mí”. Al ser el otro indispensable, tal cual lo plantea Sartre, Lévinas da cuenta que la presencia del otro me saca de mi narcisismo, no puedo evitar la presencia ajena que con su mirada me tiene cogido, le pertenezco, y a la vez me hace dar cuenta que existo, me hace salir de la oscuridad, de mi encierro, pero “… yo les pongo una escoba tras la puerta porque quiero estar solo con mi rostro de vos”.

1 comentario:
si bien el otro texto era interesante, este me pareció mas accesible y ameno :)
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