Luego del fin de la segunda guerra mundial la taza de natalidad aumentó considerablemente. La década del 60 da lugar a una gran masa juvenil que será la abanderada de las proclamas políticas y culturales de la época. A partir de la década de 1960 surge un nuevo imaginario del cuerpo, que concibe a éste como un territorio a explorar y un socio del cual se requiere colaboración. Si en un primer momento el individualismo hace que la persona tome conciencia de sí misma “como figura determinada, bien delimitada, de la carne encerrada en ella”, en un segundo momento se observa el surgimiento de una sensibilidad narcisista que rescata al cuerpo propio como valor. El cuerpo contemporáneo es la posesión más íntima del hombre, con la cual puede hacer lo que él desee y le haga sentir mejor. El cuerpo es el socio al cual se le pide que nos haga quedar bien, que no se vea mal y que se corresponda con ciertos cánones estéticos. Entonces las personas se encierran horas en un gimnasio a correr la cinta. Y salen artículos en los diarios con frases como “Con la llegada de los días cálidos, la preocupación por el aspecto físico cobra renovada energía”. El hombre se convierte en efecto del cuerpo: si se hace ejercicio, se toman los medicamentos adecuados, si se cuida el cuerpo; entonces se estará bien y será “aceptado” como dicen determinados artículos. El cuerpo es modelado por los cánones de época en cuanto a belleza: cuerpo esbelto, músculos definidos, estomago firme, a través de tecnologías para trabajar los diversos músculos y zonas del cuerpo, así como también dietas, institutos de belleza, fármacos, etc. También la cirugía hace su aporte: implantes de pechos, extracción de costillas, liposucciones e implantes capilares permiten al individuo modificarse, rediseñar un aspecto corporal con el cual no están satisfechos. El cirujano es el nuevo ingeniero del cuerpo. “Es que el cuerpo habla”. Con el discurso del “estar en forma”, la medicina produce, ayudado por las
prácticas, un cuerpo moldeable con la posibilidad del cambio permanente. La medicina aparece como instrumento de poder y control social en el mismo momento de que el cuerpo y su bienestar son objeto de los criterios de rentabilidad económica ajenos al interés individual y colectivo del sujeto paciente.
La prevención moderna es, sobre todo, la localización de los riesgos entendidos como el conjunto de factores impersonales que hacen probable un riesgo, con lo cual no es la vigilancia al individuo, sino que por el contrario de la posible aparición de enfermedades, anomalías o comportamientos desviados que hay que corregir y potenciar. El cuerpo se transforma en una obsesión. En tanto la función del mercado, “a las empresas corresponde organizar y articular territorios, poblaciones, cuerpos y subjetividades…”, y es el mismo mercado, omnipresente, quien se encarga de crear cuerpos consumidores que es el interés primordial del capitalismo, “las maravillas del marketing” en su misión de construir cuerpos y modos de ser adecuados, produce “almas capacitadas”. Un ejemplo concreto es cuando uno busca trabajo se encuentra con avisos donde se pide, no solo nivel académico, sino que sea proactivo, que tenga buena presencia, buena dicción y demás componentes que están por fuera de la formación profesional y académica. Con lo cual es importante mencionar al cuerpo como cuestión identitaria, y cabe señalar que la belleza mantiene íntimas como oscuras relaciones con la salud, pensando al cuerpo como la clave para alcanzar el éxito, la cual hoy un cuerpo lindo y bien formado tiene posibilidades de crecer y de obtener éxito, por más que venga de clases bajas, cosa que antes era impensado. Esta no es una cuestión menor, la vida del cuerpo queda en manos del discurso médico, que ayudado por los avances tecnológicos lo adaptarán al ideal de belleza, apoyado en la cultura con la exigencia de la eterna juventud y vitalidad, exigencia que recae por sobre todo en la apariencia.
Hoy en día el ADN, el código genético, ha tomado el primer plano de la cuestión. “En la era moderna, el sexo destronó a la sangre y asumió el papel principal de la simbología y los rituales biopolítcos, (…) hoy cabe a los genes determinar lo que es cada uno”.
El genoma es “la dotación completa de material genético en el conjunto de cromosomas de un
organismo concreto”. El ADN contiene la información genética con la cual nacemos, que en su mayor parte todavía nos es desconocida. “El individuo se vuelve su propia copia, su eterno simulacro, por medio del código genético presente en cada célula”. Ya no es el cuerpo objeto, sino el cuerpo sujeto. La modificación corporal deviene en una forma de modificación del alma, de lo inmaterial. Es entendido como nuestro código genético, que se intenta desencriptar para lograr un mapa. Un mapa se caracteriza por mostrarnos precisamente dónde se encuentra algún lugar específico en relación a otros lugares. El atlas del cuerpo humano es como si fuera la foto de la tierra de lejos o el mapa de un país. El mapa genético se asemejaría a los mapas de las calles y las ciudades, mostrando mucho más en detalle nuestra composición. Los instrumentos de medición que el hombre en principio ha concebido para conocer el mundo se están proyectando en lo más profundo de su ser. El ADN puede fragmentarse y extraerse, también reproducirse artificialmente. Plegada a la manipulación genética, por lo bajo, aparece la eugenesia: pues si se trata de manipular, es (en teoría) para “mejorar la raza humana”. Cuando se piensa en clonar, no se piensa en clonar a cualquiera. Eso es seguro.
Bibliografía
FERRER, Christian; “Teóricos de cátedra”; Buenos Aires, material de la Cátedra, 2007.
LE BRETON David; Antropología del cuerpo y la modernidad, Bs. As., Ediciones Nueva Visión, 2002.
RABINOW Paul; Incorporaciones (Crary, J., y Kwinter, S., eds.) Barcelona, Editorial Cátedra, 1996.
SCHMUCLER Hector; La industria de lo humano en Revista Artefacto nro. 4, Bs. As. 2001.
SIBILIA Paula; Biopoder. El hombre postorgánico, editorial fondo de cultura económica.
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2 comentarios:
Hola Tincho:
Muy bueno el texto, calculo que ha sido una elaboración propia a partir de la cursada del Seminario de Ferrer... Muy bueno!!!
Besos
Que tal Nadia. Si, en efecto es parte del tema de presentación que expuse en el final de la materia (seminario de informatica y sociedad). De todas maneras a mi me resulto un seminario muy provechoso con textos y temas que exeden al ámbito academico y se pueden trasladar facilmente a la vida cotidiana sobresaliendo una mirada critica que me parecio muy interesante. Espero que el texto sea un reflejo de ese pensamiento.
Saludos
Martin
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